
Últimamente lo vengo utilizando bastante con ciertas PCs con hardware de hace 2-3 años, y me pareció que valía la pena mencionarlo nuevamente.
Verán, cuando arrancamos la PC, ésta pasa por todo un proceso de carga, en el que empiezan a guardarse en memoria diversas partes no sólo del sistema operativo, sino de programas que tenemos instalados, y configurados para que inicien con el sistema.
El problema, es que en estos casos, Windows trata de cargarlos todos de golpe y a veces, nuestra PC no es lo suficientemente poderosa como para lidiar con tantos programas (y el mismo Windows), luchando por esos recursos iniciales, para cargar. Se les hace familiar ese primer minuto o minuto y medio de arranque de nuestra PC en donde todo parece estar congelado, mientras Windows trata de cargar el resto de cosas?
Ahora, Windows 7 ha mejorado un poco todo el asunto, pero aún así habrán ocasiones en las que el OS simplemente se “congele” por unos segundos, mientras intenta procesarlo todo.
Conozcan, pues, a Startup Delayer. El concepto es bastante sencillo: en lugar de tratar de lanzar todas las aplicaciones de golpe apenas se inicia nuestra PC, Startup Delayer nos permite añadir demoras, para que los programas tengan un lapso de tiempo entre sí. En pocas palabras, demora la carga de algunas aplicaciones.